Tu matrimonio no va a ser (exactamente) como lo planeaste, y está bien.


Es curioso que las personas que se casan piensen que un matrimonio deba salir perfecto. ¿De dónde viene esa presión? Después de todo es una celebración que están ofreciendo compartir con gente que quieren y con la que tienen un altísimo grado de confianza. Sí, sin duda es un día irrepetible y cargado de significado, y está bien tener estándares y planear de antemano para que las cosas salgan lo mejor posible, pero es indispensable quitarse la inmensa presión de que todo debe salir exactamente como se planeó porque eso no va a pasar, y lo peor de todo es que te vas a amargar en el día más emocionante de tu vida cada que algún detalle se desvíe.


Hay decenas de personas trabajando en tu boda (así sea una celebración pequeña), está la música, la comida, las bebidas, la fotografía, los vestidos, el video, el clima, el lugar, los desplazamientos, los invitados, las flores, etc. Son cientos de detalles y estadísticamente algo va a tener alguna complicación. Créenos, hemos asistido a muchísimos matrimonios.


Las cosas no van a salir (exactamente) como imaginaste y esto es algo bueno. Todos esos imperfectos e improvisaciones que llegan a buen puerto son lo que hacen que tu matrimonio haya sido único y que sea realmente auténtico. Si llovió e imaginaban una ceremonia al aire libre, van a tener una fotografía espectacular dándose su primer beso bajo una sombrilla. Si hubo algún problema de sonido, van a tener un recuerdo increíble de los invitados cantando y aplaudiendo para celebrarlos. La única preocupación que deben tener es disfrutar y saborear al máximo cómo se desenvuelve ese día, porque no importa la cantidad de imprevistos, todo va a girar alrededor del amor y de ustedes.


Eso es lo que nosotros siempre intentamos capturar en nuestras fotografías.